Hoy como siempre: liberación o dependencia.
América del Sur estuvo marcada por la opresión colonial primero y por las luchas de sus pueblos contra el imperialismo.

En el siglo XX las luchas no cesaron y el poder imperialista financió y apoyó cada proyecto que nos atara a la dependencia.
No fue hasta el inicio del nuevo siglo que de los pueblos de cada país fueran brotando líderes nacidos en su seno.
A partir de allí, de la unidad que permitió el NO AL ALCA, el nacimiento de la UNASUR y el apoyo de Malvinas como causa latinoamericana, entre otras respuestas, el imperialismo yanqui tomó la forma de poder desestabilizador que está detrás de cada revuelta oportunista, de cada reclamo del poder concentrado.
Hoy, en la hermana República Bolivariana de Venezuela después del triunfo del chavismo en la mayoría de los municipios, la oposición ha elegido el camino de la campaña desestabilizadora de la mano del Gobierno de Estados Unidos y del apoyo de los grandes medios de comunicación de América Latina.

Los pueblos no podemos quedarnos de brazos cruzados ante las acciones de injerencia del imperialismo que busca destruir la soberanía venezolana y de toda Latinoamérica, disolviendo los lazos que se forjaron en esta última década y que fueran unidos fundamentalmente por Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula Da Silva.

Una vez más el gobierno estadounidense avanza sobre nuestra región con el objetivo de boicotear los proyectos nacionales que levantan las banderas de soberanía política, justicia social, independencia económica y de unidad latinoamericana. Por eso acompañamos al pueblo venezolano que hoy se moviliza para defender nuestra historia, nuestra causa, nuestro mismo sueño.
Hoy como siempre: liberación o dependencia.








